Muestras
Esculpir una idea, modelarla con el pensamiento, recuperarla del material inerte, trabajarla, sacudirla y golpearla; hasta que ésta cobre vida y que se desentienda de su creador para aventurarse en la provocación del otro, emocionar al espectador y cumplir, así, con el mandato sagrado.
¿Refleja la obra de un artista su biografía, o por el contrario su biografía es el reflejo de su obra? En las obras de Jesús Marcos que se presentan en la Galería Zurbarán, podemos encontrar construcciones a la manera del cubismo europeo pero con una fuerte pregnancia americanista, un cubismo antropológico.
La nueva muestra de Antonia Guzmán Genética posible nos envuelve una vez más en su poesía. Heredera del constructivismo geométrico, del mundo poético de Paul Klee y Xul Solar, de cierto misticismo chagalliano, y remitiendo también al universo americanista, la artista ha logrado construir un lenguaje propio.
¿Pueden 120 botellitas llenas de agua y aceite considerarse obra de arte? Seguro que para su autora, la francesa Sylvie Fleury, sí. Todas ellas ocupan un lugar privilegiado en el segundo piso del Malba, entre las 100 obras de la colección Daimler, que desde 1977 viene enriqueciendo su acervo con piezas pertenecientes a la corriente de abstracción geométrica y reducción formal, sin duda una de las más difíciles de digerir para el público general.
Imán: Nueva York presenta obras producidas por artistas argentinos que se vincularon a esa ciudad a través de viajes, becas y residencias definitivas. Desplegada en Fundación Proa, su título es traducción y cita de Magnet: New York, la muestra realizada en Galería Bonino (“la más influyente del momento”, según Kenneth Kemble) de Nueva York, en 1964, en la que participaron artistas latinoamericanos residentes allí, cuando la Gran Manzana ya había reemplazado a París como centro del arte internacional.
Muchos de los dispositivos exhibidos en El cielo en la tierra de Martín Bonadeo (Buenos Aires, 1975), Pabellón de las Bellas Artes UCA, se vinculan con la ciencia y la tecnología. Pero, no se precisa una explicación discursiva para experimentar curiosidad y asombro ante las obras que revelan una mente inquieta y discurren por caminos que aspiran a la trascendencia.
