Si bien en términos de mercado, el arte constituye actualmente un “valor refugio” -prueba de ello es la apabullante cifra de 51,6 millones de dólares alcanzada por el tríptico de Francis Bacon en la reciente subasta de Christie’s en Londres-, lo más importante, lo que jamás debemos olvidar es que también es “nuestro refugio” pues el arte es aquello que nos conecta con nuestra esencia, con lo estético y elevado, con nuestro ser espiritual.
