En los últimos años, las ferias de arte internacionales se han convertido en las grandes vidrieras para los artistas por su efecto dinamizador y por su directa relación con el mercado. En ellas no sólo se vende sino que además se establecen vínculos con instituciones de otros países para participar de exposiciones, residencias y bienales. Desde sus auditorios se convocan curadores, investigadores y directores de museos que reflexionan sobre temas propios del medio, contribuyendo así en la construcción de un público más formado.
