Contemplar la obra y escuchar su música. Sus ritmos circulares que emergen acompasados para zambullirse nuevamente en el vacío ondulante y volver a elevarse. Una y otra vez. Festivos y vibrantes, haciendo gala de sus infinitos tonos y bajo la magia de un único color: el negro.
Cármen Pérez (1961) no hace música en el sentido estricto de la palabra. Ella pinta. Pero su pintura es poesía y se convierte en música a los ojos del observador. Su lenguaje nos acerca a la geometría orgánica, utilizando formas de rigurosa estructura que se repiten regularmente, trabajadas en innumerables capas que develan la callada sutileza de los grises que, muchas veces alcanzan el negro y otras se disuelven en sus propias transparencias.
La concepción de su obra se basa en la búsqueda en el territorio de la materia; sin embargo, la memoria del dibujo se hace presente a través del trazo duro y la simpleza de la línea. Mientras sus planos recuperan la textura de base, las rigurosas formas geométricas elegidas, trabajadas con pasta de grafito se superponen, capa sobre capa, revelando sus trasparencias y veladuras otorgándole a la obra musicalidad y carácter.
Las pinturas de Carmen Pérez en la actual muestra de Van Riel, recuperan el sentido clásico de la obra de arte; realizadas con un cuidado sentido estético y comunicativo, a través del cual expresa sus emociones y su particular manera de ver el mundo. Ante cada una de ella nos permitimos ese espacio de vacío necesario para dejarnos invadir por su música.
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Hasta el viernes 30 de Julio 2010 en galería Van Riel
Juncal 790 P.B.